por Jorge Cadús
revistapostales@ciudad.com.ar
La revista Alapalabra y un
esbozo de su Manual de Estilo.
La
llama que nos duele quería ser ala
Gabriel Celaya
Futuros
Hay otros futuros dentro
de este destino impuesto, o por fuera, destrozando
sus límites. Los límites del
gris que quieren imponernos. Invenciones y
sueños no faltos de poesía y
violencias. No faltos de colores. De esos
colores, de esa poesía, de esas violencias
también, deberá de impregnarse
esta revista. De esos sueños, de esas
invenciones, deberá dejar testimonio.
Invenciones y sueños
que es deber multiplicar, respetando la consigna
de Julio Cortázar, aquella que exige
enfrentar al horror cotidiano con la única
actitud que un día traerá la
victoria: "cuidando preciosamente,
celosamente, la capacidad de vivir tal como
la queremos para ese futuro, con todo lo que
supone de amor, de juego y de alegría".
Una palabra
En la lengua de los indios
guaraníes, ñe~e significa "palabra",
y significa también "alma".
Dice Eduardo Galeano: "creen
los indios guaraníes que quienes mienten
la palabra, o la dilapidan, son traidores
del alma".
La palabra custodiada
Escribió Octavio
Paz, allá por la década del
sesenta: "palabra, voz exacta / y
sin embargo equívoca; / oscura y luminosa;
/ herida y fuente: espejo; / espejo y resplandor;
/ resplandor y puñal, / vivo puñal
amado, / ya no puñal, sí mano
suave: fruto".
"Libertad bajo
palabra", tituló Octavio Paz
aquellos escritos, que hablan de la palabra.
Escribe el poeta: "palabra,
tu palabra, la indecible, / hermosura furiosa,
/ espada azul, eléctrica, / que me
toca en el pecho y me aniquila".
Colores
Desde las montañas
del sureste mexicano, surge la voz de Chiapas
insurgente, surge la voz de Marcos, contando,
cantando, dice Marcos que "algo empieza
a quedar cada vez más claro: no es
cierto que perdimos nosotros y, sobre todo,
no es cierto que ganaron ellos".
Y afirma Marcos que "la
historia que cuenta, la que hacemos hombres
y mujeres, tiene aún mucho hilo que
tejer y no acaba por adivinarse siquiera el
dibujo ni el color que este gigantesco tapiz
que es la humanidad habrá de tener.
Nosotros, y con nosotros muchos como nosotros,
sabemos ya que, en todo caso, el color no
es el gris que ahora imponen, ni el dibujo
es sólo dolor y muerte. Hay también
otros muchos colores. Y hay también
mucha esperanza".
Soledades y armamentos
Cree el poeta Hamlet Lima
Quintana que "el olvido es un traidor
/ que nos deja solos".
Y descubre Lima Quintana
que "para luchar victorioso en defensa
de la vida / hay que armarse, hasta los sueños,
con memoria".
Variaciones
Cuenta Ernesto Cardenal:
"cuando se pierde una lengua es una
visión del mundo la que se pierde.
Los indios campas de la selva amazónica
tienen 27 palabras para nombrar el verde.
Los miskitos de nuestra costa caribe, que
son muy buenos marineros, tienen 25 palabras
para el viento. Los esquimales distinguen
veinte y tantos colores de nieve".
Y piensa Ernesto Cardenal, poeta y sacerdote
nicaragüense, que "la principal
identidad cultural es el lenguaje, pero ninguna
identidad es inmutable".
"El escritor
-dice Cardenal- debe escribir como habla
su pueblo".
Palabras
Dice Julio Cortázar
en un encuentro en el centro cultural de La
Villa de Madrid, allá por 1981: "si
algo sabemos los escritores es que las palabras
pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como
se cansan y se enferman los hombres o los
caballos". Piensa Cortázar
que entonces las palabras, agotadas, "en
vez de brotar de las bocas o de la escritura
como lo que fueron alguna vez, flechas de
la comunicación, pájaros del
pensamiento y de la sensibilidad, las vemos
o las oímos caer como piedras opacas,
empezamos a no recibir de lleno su mensaje,
o a percibir solamente una faceta de su contenido,
a sentirlas corno monedas gastadas, a perderlas
cada vez más como signos vivos y a
servirnos de ellas como pañuelos de
bolsillo, como zapatos usados".
Y recuerda Julio Cortázar
en ese 1981, cinco años después
del golpe militar en Argentina: "hay
palabras-clave, palabras-cumbre que condensan
nuestras ideas, nuestras esperanzas y nuestras
decisiones, y que deberían brillar
como estrellas mentales cada vez que se las
pronuncia. Sabemos muy bien cuales son esas
palabras en las que se centran tantas obligaciones
y tantos deseos: libertad, dignidad, derechos
humanos, pueblo, justicia social, democracia,
entre muchas otras".
La tierra y el cielo
Sueña el poeta Gabriel
Celaya que la poesía es un arma cargada
de un futuro expansivo, un arma "con
que te apunto al pecho". Y maldice
Celaya a "la poesía concebida
como un lujo cultural", maldice el
poeta a "la poesía de quien
no toma partido hasta mancharse".
Escribe Gabriel Celaya:
"son palabras que todos repetimos
sintiendo / como nuestras, y vuelan. Son más
que lo mentado. / Son lo más necesario:
lo que no tiene nombre. / Son gritos en el
cielo, y en la tierra, son actos".
Imaginaciones
Sobre finales de la década
del 90, el poeta Jorge Boccanera le cuenta
al director del Instituto de Derechos Humanos
en Costa Rica, Juan Méndez, que quiere
"denunciar ante ese organismo que
entre los 30.000 desaparecidos estaba también
la imaginación".
Argumenta el poeta que
"hay que pelear por eso, por la imaginación.
Y volver a crear, no desde una memoria muerta,
sino desde una memoria viva, con su capacidad
de alegría, de lucha, y su vocación
de conquistar nuevos espacios de la realidad".
Prevenciones
Advierte el chileno Vicente
Huidobro, poeta: "Inventa mundos nuevos,
y cuida tu palabra, / el adjetivo, cuando
no da vida, mata...".
Amares
Lo escribió Rodolfo
Jorge Walsh en sus cuadernos de apuntes. A
la manera de un inventario de odios y amores.
Recuento de un mundo que cambiaba, de un mundo
que se quería cambiar.
"Las cosas que
quiero", escribe Walsh.
Y enumera: "el
trabajo oscuro que hago los compañeros
el futuro los que no obedecen los que no se
rinden los que piensan y forjan y planean
los que actúan el análisis claro
la revelación de lo escondido el método
cotidiano la furia fría los títulos
brillantes de mañana la alegría
de todos la alegría general que ha
de venir un día la gente abrazándose
la pareja en su amor la esperanza insobornable
la sumersión en los otros".
Creaciones
"Sin la palabra
no habría historia y tampoco habría
amor; seriamos, como el resto de los animales,
mera sexualidad. El habla nos une como parejas,
como sociedades, como pueblos. Hablamos porque
somos, pero somos porque hablamos. Y es entonces
que en las encrucijadas críticas, en
los enfrentamientos de la luz contra la tiniebla,
de la razón contra la brutalidad, de
la democracia contra el fascismo, el habla
asume un valor supremo del que no siempre
nos damos plena cuenta", explica
Julio Cortázar.
Y exige: "es hora
de pensar que cada uno de nosotros tiene una
máquina mental de lavar, y que esa
máquina es su inteligencia y su conciencia;
con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje
político de tantas adherencias que
lo debilitan. Sólo así lograremos
que el futuro responda a nuestra esperanza
y a nuestra acción, porque la historia
es el hombre y se hace a su imagen y a su
palabra".
Certezas
Invenciones y poesía.
Sueños, odios y amares, multiplicándose
en las páginas, tinta y papel, de esta
revista. Dolidos por el fuego que quiere ser
ala. Alejados de la palabra como lujo cultural.
Cuidando la palabra, transformadora, transformada
ella misma. Palabreando como el pueblo palabrea.
Unidos como pueblo por la palabra. Ya nunca
solos en el ejercicio de la palabra. Ya nunca
olvido. Armados hasta los huesos con la memoria
que va de blanco, izada en los pañuelos.
Con el coraje de la alegría.
Con el alma puesta en el
acento. Almapalabreros. Alapalabreros.
Sujetos a la profecía
del poeta Miguel Hernández.
Aquella que anunciaba:
"... un dedo solo / un trozo solo
de ala / alza el vuelo total de todo un cuerpo...".
Sostiene el poeta que así
es.
Y así será,
mientras queden las palabras, como alas de
esta historia que somos.
Y que, muchas veces, no
nos animamos a nombrar.
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