por Antonela Scocco
antonelascocco@yahoo.com.ar
En
la semana en que se cumplieron 30 años
del golpe de estado genocida, los medios de
comunicación y los gobernantes de turno
intentaron realizar un llamado a la memoria.
Una memoria que no apunta a la autocrítica
de parte de las instituciones civiles que
participaron del golpe. En Rosario, 25 mil
personas marcharon hacia el Monumento a la
Bandera.

Pasada la medianoche del
15 de marzo de 2006 el Congreso Nacional declaró
al 24 de marzo como el Día
Nacional de la Memoria por la Verdad y la
Justicia e instituyó a esta
fecha como feriado nacional, inamovible, gracias
a un proyecto impulsado por el presidente
Kirchner. Con 84 ausentes en sus bancas, la
norma obtuvo 123 votos a favor y 36 en contra.
El radicalismo se opuso, junto a los juecistas,
al macrismo y al socialismo, mientras que
el ARI se abstuvo. Entre los organismos de
derechos humanos hubo quienes aprobaron y
quienes rechazaron la idea. Dentro los que
se opusieron, los argumentos fueron variados,
pero el principal fue que no debería
ser feriado -ya que esta palabra proviene
de fiesta-, sino Día
de Duelo Nacional.
La televisión nos
bombardeó durante
toda la semana recordando los treinta años
del golpe de estado. Canal 9, ese mismo que
constantemente demoniza a los piqueteros y
pide mano dura, realiza un programa
especial en conmemoración de la fecha.
El tema comienza a ser de tratamiento obligatorio
en las escuelas. Los gobiernos nacionales,
provinciales y municipales organizan recitales
y actividades en alusión a la fecha.
Los actos se extienden a la largo y ancho
del país. Parece ser que la memoria
es el ejercicio de moda y esperemos que no
le suceda lo que a toda moda: ser efímera
y superficial. Mientras tanto muchos argentinos
aprovechan el fin de semana largo para vacacionar.
El 24 de marzo se realiza,
como todos los años, la movilización
donde la consigna principal es el reclamo
de justicia y cárcel a los genocidas.
En Rosario, se marcha desde Plaza San Martín
hacia el Monumento a la Bandera y las Madres
de la Plaza son quienes encabezan la marcha.
Ellas leen su propio discurso, a cargo de
Darwinia Galichio, y realizan agradecimientos,
en la voz de Elida López, a la gente
que desde hace 30 años las acompaña
en su lucha. Las más de 25 mil personas
que coparon el monumento entonan: Madres
de la Plaza el pueblo las abraza. Después
se bajan del escenario porque deciden no adherir
al documento elaborado por la Multisectorial
debido a que allí se critica a Kirchner,
a Ibarra y a Hebe de Bonafini. En Buenos Aires
sucede algo similar. A diferencia que allá
los organizadores del acto tuvieron un gesto
miserable: cuando las Madres estaban expresando
su disconformidad con el documento les cortaron
el micrófono.
Estamos
viejas pero no cansadas, dijo Darwinia
y expresando su esperanza hacia la gestión
de Nestor Kirchner manifestó: Estamos
locas, pero locas de esperanza.
Élida emocionada expresa: El
dolor no se apaga; todo pasa por el corazón.
Los molinos ya no están, pero el viento
sopla todavía.

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