por Jorge Cádus y Facundo
Toscanini
Presentamos el segundo adelanto
del cuaderno de crónicas periodísticas
"Un tiempo ayer ceniza" que relata
historias de la dictadura en el sur de Santa
Fe, el objetivo de la dictadura y su justificación
ideológica.
1977.
La Plata. Ciudad sitiada.
En
la ciudad de La Plata se registran más
de 2000 casos de desapariciones forzadas de
personas.
En esa ciudad, 32 menores hijos de desaparecidos
ingresaron a la Casa Cuna entre 1975 y 1978,
enviados por las fuerzas de seguridad, como
lo indica el testimonio de Marcos Cuminsky,
ex-director de esa institución. Ciudad
sitiada por un gris general, Ramón
Juan Alberto Camps, Jefe de la Policía
bonaerense, "mesiánico, casi
místico, que sin la guerra sucia sería
hoy absolutamente desconocido". [01]
En esa ciudad de secuestros y apropiaciones,
el cura salesiano Mario Picchi se desempeñaba
como secretario del Arzobispo de La Plata,
Antonio Plaza. A la capital bonaerense había
llegado con un denso historial a cuestas.
Allí se hizo cargo de la "atención
de los asuntos legales de la iglesia argentina".
[02] [03]
Tanto Monseñor Plaza como su Obispo
Auxiliar, Mario Picchi, no serían ajenos
a la historia de desapariciones, búsquedas,
y silencios tejida en esta ciudad sitiada.
1977.
La Plata. Búsquedas I.
María Isabel de
Mariani busca en este 1977 de soledades y
miedos a su nieta.
Clara Anahí, se llama, y fue secuestrada
el 24 de noviembre de 1976 en un procedimiento
encabezado por el general Ramón Camps.
Clara Anahí tenía entonces tres
meses. [04]
Cuenta María de Mariani: "yo
había mandado una carta a Monseñor
Aramburu, en la cual ofrecía mi vida
por la de mi nieta, pero nunca tuve respuesta".
Monseñor, Montes, auxiliar de Antonio
Plaza, le dice: "no hay que
mover las cosas, porque la gente se inquieta,
se los puede poner en peligro... sí,
sí, me refiero a los que tienen a la
nena... Lo que tiene que hacer es rezar, rezar
mucho". Monseñor Plaza nunca la
recibe. La deriva a un guardia "que tenía
en el subsuelo", que pretende sacarle
información. María recurre a
Monseñor Picchi, que "no me aportó
nada en concreto, pero por lo menos me escuchaba".
Finalmente, la abuela de Clara recurre a Monseñor
Graselli, que le pregunta: "si yo
consigo a la nena, ¿su marido estaría
dispuesto a llevársela fuera del país?".
La abuela Mariani responde que sí,
y entonces Graselli consulta su fichero y
exclama: "Qué barbaridad! Cuánto
han tardado en recurrir a mí... Ahora
ya está perdida la nena. Está
ubicada muy alto. No se la puede tocar. Lo
lamento, no se puede hacer nada más".
[05]
1977. La Plata. Búsquedas
II.
Alicia Zubaznabar de De
la Cuadra también busca, en esta ciudad
sitiada, a su nieta.
Ana Libertad se llama, y le han dicho que
nació el 16 de junio de este 1977,
en los sótanos de la Comisaría
5° de La Plata. [06]
Su hija, Elena De la Cuadra, y su compañero,
Héctor Baratti, fueron secuestrados
el 23 de febrero de 1977, en La Plata, en
un consultorio odontológico. Entonces,
Elena estaba embarazada de cinco meses. [07]
En medio de la noche, entre la derrota y la
esperanza, Elena y Héctor decidieron
bautizar a su hija Ana Libertad, "por
ser la libertad el bien más preciado
para sus padres en ese momento".
[09]
Y le dicen los sobrevivientes de la noche
que la niña le fue arrancada a su madre
al cuarto día de nacer. [08]
Alicia Zubaznabar de De la Cuadra busca, entonces,
en esta ciudad sitiada, a su nieta.
En mitad de su búsqueda, Alicia recurre
a monseñor Mario Picchi.
El clérigo le dice entonces que el
subjefe de la Policía de la Provincia,
el coronel Reinaldo Tabernero, le confirmó
que "en efecto, nació una nena,
pero fue dada a un matrimonio sin hijos".
En diciembre de aquel 1977, le cuenta Picchi
que otro alto jefe policial, Enrique Rospide,
le ha dicho que a Elena y a Héctor
era "imposible largarlos".
Le dice que la decisión es "irreversible".
Y dice Picchi que el tal Rospide le pide diga
a los abuelos que "se queden tranquilos,
que la nena está en manos de una buena
familia". [09]
1978. La Plata. Búsquedas III.
Edna Coparoni de Ricetti
busca, en esta ciudad que la adoptó
hace tantos años, en medio de la indiferencia.
Lejos de su Armstrong natal, Edna busca a
su hijo.
Ariel Ricetti fue secuestrado el 1 de febrero
de 1978.
Desde entonces Edna recorrió cuarteles,
comisarías, iglesias y embajadas.
Habló con coroneles prepotentes, con
mediocres comisarios, con "gestores"
allegados al poder.
Transitó por pasillos y oficinas que
negaban, que confundían.
Habló con Novak, Meyer, Primatesta,
que le dijo que ellos "no podían
dar ese tipo de informaciones, no que no la
tenían, sino que no las podía
dar".
En la Curia de La Plata, Edna se entrevistó
con Monseñor Pichi: "me atendió
bien, me dijo que iba a hacer gestiones sobre
todo en Palermo, fue a Palermo, bueno después
me citó para otro día y cuando
regrese me muestra una lista de ocho chicos,
por los cuales él había pedido,
en esa lista había puesto el nombre
de mi hijo, pero que no le habían podido
decir absolutamente nada y me dijo que él
lo trasladaban a Venado Tuerto y que ojalá
que el sacerdote que lo reemplazara a él,
podría, podría continuar con
su obra". [10]
A fines de marzo de 1978, Mario Picchi fue
puesto al frente de la diócesis de
Venado Tuerto por el Papa Paulo VI. La decisión
fue refrendada por el titular de la Junta
Militar, Jorge Rafael Videla, el 14 de abril
de ese mismo año.
1978. Venado Tuerto. La llegada del obispo.
Con 43 parroquias,
20 iglesias y capillas y 1 santuario repartidos
en 14.000 km2, la Diócesis de Venado
Tuerto fue creada el 12 de agosto de 1963,
con la bula "Rosariensis diocesis",
de Pablo VI. Comprende las localidades del
departamento General López, y los distritos
de Beravebú, Chañar Ladeado,
Godeken, Quirquinchos y Cafferatta (departamento
Caseros); y los distritos de Alcorta, Bombal,
Máximo Paz, y Juncal (ubicados en el
departamento Constitución).
Una población de más de 212.000
habitantes, que en un 96% profesan el catolicismo.
[11]
El 14 de mayo de 1978, el recientemente nombrado
Obispo de la diócesis de Venado Tuerto
partió desde La Plata en un auto Fairlane
oficial, techo vinílico, cedido por
gentileza del gobernador bonaerense de la
dictadura, general Ibérico Saint Jean,
superior en lo jerárquico castrense
y político del por entonces jefe de
la policía provincial de Buenos Aires,
coronel Ramón Camps. En la larga lista
de las víctimas de las patotas de Camps
y Saint Jean figura un sobrino carnal de monseñor
Antonio Plaza, que nunca hizo nada por saber
de su paradero. [12]
Pero no son los de Picchi y Plaza (que visitaba
los Centros Clandestinos de Detención
con Camps) casos aislados. Como escribe Jaime
Dri: "la opción de la Jerarquía
eclesiástica fue clara. Se quedó
con el poder, anudó con él todas
sus alianzas, lo legitimó y justificó.
El mayor o menor cinismo, la mayor o menor
dureza o incluso los problemas de conciencia
que algunos obispos en particular hayan tenido,
es necesario ubicarlos y sopesarlos en el
seno de esta opción política
global. La Jerarquía estuvo con los
militares". [13]
Citas:
[01] Julio Nosiglia. Botín de guerra.
Editorial La Página SA. 1997.
[02] Amílcar Romero. La herencia Manubens
Calvet. Editorial Planeta. 1993.
[03] Diario El Día de La Plata. Miércoles
21 de junio de 1978. www.eldia.com.ar.
[04] APDH La Plata. Juicio por la Verdad.
Informe de Prensa. Septiembre de 1999.
[05] Julio Nosiglia. Botín de guerra.
Editorial La Página SA. 1997.
[06] Cámara Federal de La Plata / Juicio
por la Verdad. Testimonio de Estela de la
Cuadra Zubasnabar. Junio 1999.
[07] APDH La Plata. Juicio por la Verdad.
Informe de Prensa / Septiembre de 1999.
[08] CONADEP. Testimonio del ex detenido Luis
Velazco.
[09] Cámara Federal de La Plata. Juicio
por la Verdad. Testimonio de Estela de la
Cuadra Zubasnabar. Junio 1999.
[10] APDH La Plata. Juicio por la Verdad.
Informe de Prensa. Septiembre de 1999.
[11] Agencia Informativa Católica Argentina
/ http: www.aica.org
[12] Amílcar Romero. La herencia Manubens
Calvet. Editorial Planeta. 1993.
[13] Rubén Dri. La Iglesia Católica
en los centros clandestinos. La guerra sucia.
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