por Antonela Scocco
antonelascocco@yahoo.com.ar
El pasado 12 de junio se
presentó en el Centro Cultural La
Toma el periodista y escritor Osvaldo
Bayer en la II Jornada sobre la Ética
de Dirigentes Obreros. Allí transitó
la historia de los movimientos obreros en
la Argentina y, como siempre, manifestó
su desagrado hacia la figura del General Roca.
Su discurso resultó
ser más extenso de lo que se esperaba
-más de una hora- pero debido a la
sabiduría de Don Osvaldo y a su gran
habilidad para expresarse ante el público,
pudo mantener la atención del público
hasta el final. Hizo un recorrido muy rápido
por la historia de los movimientos obreros
en nuestro país y por las masacres
que intentaron acallarlos como la Semana Trágica
y, lo que el propio Bayer denominó
la Patagonia rebelde.
A lo largo de todo el relato
expresó su odio -por decirlo de alguna
manera- hacia el General Julio A. Roca:
Es una falta de respeto sobre todo a
los pueblos originarios, tenerlo ahí,
en el lugar principal de la Ciudad de Buenos
Aires, está a 150 metros de la Casa
Rosada, subido a su corcel, es el monumento
más alto de todo Buenos Aires. Está
mirando a la Casa Rosada como diciendo: Ojo!
Aquí estoy yo. Sabían lo
que hacían los que hicieron el monumento
en la Década Infame. Como no
podía ser de otra manera, justificó
una y otra vez porque lo considera una figura
nefasta de nuestra historia: Cuando
uno recorre los escritos de Roca siempre habla
con un enorme desprecio, habla del salvaje
y del bárbaro, cuando esos pueblos
tenían su cultura, tenían su
hermoso idioma, muchos de ellos tenían
su hermosa música. Para Roca, nuestro
General, eran los salvajes, los bárbaros.
Mientras que San Martín, muchos años
atrás, hablaba de nuestros paisanos
los indios.
También realizó
una férrea crítica al peronismo,
en especial a un grupo de intelectuales, encabezado
por Norberto Galazzo, que en la página
de internet Nac y Pop publicaron el
discurso de Eva Perón del 1°
de mayo de 1949. Evita dice: En
nuestra Patria ya no se entonan himnos extranjeros,
sino que se canta el nuestro. Y no se enarbolan
trapos foráneos.... Esto era de
la Liga Patriótica Argentina que hablaba
del trapo rojo que usaban los obreros que
era un signo de la lucha obrera proletaria,
todavía no era de ningún partido
político. El color rojo era del sindicalismo
y el negro era del anarquismo, por eso llevaban
la bandera roja y la negra. No se enarbolan
trapos foráneos, sino que se lleva
la inmaculada bandera azul y blanca, dice
Evita. La misma bandera que había enarbolado
el Ejército en las grande masacres
obreras de la Patagonia Rebelde, de La Forestal
y de la Semana Trágica. Y lo repetirá
Evita: Este es un 1° de mayo en que
los obreros han desterrado toda bandera foránea,
para enarbolar la azul y blanca, la más
hermosa de las banderas, la nuestra, la de
la Patria. Las misma palabras, los mismos
símbolos que la ultrareaccionaria Liga
Patriótica usó para asesinar
las manifestaciones obreras de principios
de siglos que luchaban por las 8 hs de trabajo,
manifestó Bayer. Más adelanté
aclaró: Estas cosas no las digo
como un gorila, sino como cosas que
creo que el peronismo tiene que hacer autocrítica.
Yo sé que algunos peronistas me llamarán
gorilas. Están equivocados. Gorilas
son los que aplaudieron la bestial Operación
Masacre de Aramburu cuando fusiló a
esos civiles y militares en junio del 56.
O al cobarde bombardeo de la Plaza de Mayo
que hicieron los aviones de la Marina.
Entonces, Osvaldo les pregunta a los peronistas
por qué Perón eligió
a López Rega y no a John William Cooke.
Al finalizar su ponencia
en diálogo con Alapalabra,
haciendo referencia a los denominados gordos
del sindicalismo actual planteó:
Es que la dictadura triunfó,
aunque tuvo que irse pero triunfó,
destrozó la cultura, destrozó
lo mejor del movimiento obrero. Es decir,
cuando yo regresé del exilio me di
cuenta, por ejemplo, cuanto la Universidad
había perdido de aquella Universidad
que yo conocí en los años 60
y 70. era una cultura nueva, era una
forma de pensar nueva dominada por ciertos
temores... Así que hay que reconstruir
todo, estamos en eso, reconstruyendo.
Luego, al ser consultado sobre el fallo
de la justicia a favor de Benetton contra
los Mapuches por la propiedad de unas
tierras en la Patagonia, respondió:
Demuestra la dependencia de la justicia
nuestra a todo lo que sea dinero, intereses
económicos, a los que tienen el poder
en la Argentina... Porque lo que tienen que
defender, y lo dice la Constitución
Nacional, es realmente a los que viven, a
los que han estado durante siglos acá,
defender sus culturas y no darle esa tierra
al que tiene más dinero. Es una barbaridad,
de cristianismo no tiene nada.
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