Voces

 

por Facundo Toscanini

toscaninimpaz@yahoo.com.ar

 

Desde muy chico mi papá me dijo que tuve la suerte de nacer en democracia. Confieso que al principio no comprendía bien porque me lo decía, pero todo cambió cuando me habló de lo que ocurrió aquel fatídico 24 de marzo de 1976.

Hoy al cumplirse 30 años las miradas de aquel hecho son diversas, así como también las terribles heridas que dejó. Este presente que hoy vivimos se define por la concentración de riquezas en muy pocas manos, en la de los que ganaron a partir de la sangre derramada.

Se mató para robar. Se extirpó el sueño de la justicia social para legitimar la transferencia de recursos de los sectores productivos a los que pagaron la represión ilegal.

La llamada “guerra antisubversiva” fue ante todo una batalla cultural en la que el genocidio funcionó como parte de una acción mayor para eliminar a los portadores de pensamiento, de ideas y de sentimientos que amenazaran al poder del capitalismo.

Desaparecieron intelectuales, docentes, profesionales, artistas, estudiantes. También desaparecieron libros, música, películas obras de teatro. La censura es una modalidad que asumió el genocidio de personas y el aniquilamiento de ideas.

La cultura es peligrosa para el poder, era y es su enemiga. Muchos intelectuales y artistas formaron parte de esa hegemonía que construyó la dominación. Pero también muchos otros fueron arte y protagonistas de la resistencia. “Cuando estuvimos desesperados, alguien contó la historia” dijo Paco Urondo, escritor asesinado por la dictadura. Algún alguien que contó la historia fue, por ejemplo, el poeta y militante Néstor Perlonguer quién dramáticamente ilustró con sus poesías las imágenes de aquellos tiempos: “Bajo las matas, en los pajonales, sobre los puentes, en los canales hay cadáveres”, repetía.

El 24 de Marzo de 1976, la Junta de Comandantes en Jefe en su comunicado número 19, hizo saber que sería reprimido con reclusión de hasta 10 años el que por cualquier medio difundiere, divulgara o propagara noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales.

En el memorando interno número 44, el diario cordobés La voz del interior del 22 de abril de 1976, dirigido a la secretaría de redacción del matutino decía: “Por disposición de esta dirección y con motivo de las directivas del Comando del III Cuerpo de Ejército, en el día de la fecha no se deberán publicar reclamos de familiares de presuntos detenidos que deseen conocer su paradero”.

Los silencios se construyeron a golpes de sangre y fuego. Sólo debía escucharse una voz, la del poder que dice qué es verdad y que no. No era una simple amenaza, el disciplinamiento se produjo por medio de la censura en los medios de comunicación, la muerte y la represión.

Hablamos de los medios de comunicación en la dictadura y de la dictadura de los medios de comunicación; hablamos de un tiempo de silencio y de una mentira oficial que intenta guardar la única verdad. Fue una condición para institucionalizar la mentira hasta volverla sentido común ejercer la dictadura en los medios de comunicación, desapareciendo ayer, expulsando hoy a toda voz diferente.

Por suerte decimos, la memoria nos trae también las voces diferentes no acalladas, cómo la de Rodolfo Walsh, la de Haroldo Conti, los que siguieron pronunciando las verdades aún en el silencio. Por suerte decimos, hoy se multiplican las voces que traen hasta nosotros las otras verdades, las palabras de un mundo que no quiera más inquisiciones, ni cruzadas del bien contra el mal, descreyendo del bien que les cuentan y del mal que los amenaza. Abriendo ventanas en los medios de comunicación cuando se puede y creando medios de comunicación alternativos para multiplicar la verdad de los hechos en contra de los mensajes desafiantes del poder y de su cultura de muerte y mentira.

Este grupo de personas reunidos en la revista Alapalabra, intentamos ser una de esas voces que reflejen la lucha por la verdad, la justicia y la democracia. Haciendo del periodismo un espacio de militancia que denuncie imperialismo, guerra, dictadura, capitalismo. Que anuncia revolución, hombre nuevo, mujer nueva, libertad, felicidad, deseo, victoria.


 

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